Casi nunca hace falta un insecticida para los pulgones de un balcón. Son blandos, viven muy expuestos en los brotes tiernos, y se quitan con los dedos o con agua. Lo que sí necesitas es constancia durante un par de semanas, porque se multiplican con una rapidez que sorprende.
Durante buena parte del año, las hembras tienen crías sin necesidad de aparearse. Dan a luz directamente a otras hembras, y con calor una generación puede tardar pocos días; con frío, varias semanas. Por eso un brote limpio el lunes puede tener una colonia la semana siguiente.
Confirma que son pulgones
Miden de 1 a 4 mm, con forma de pera, y pueden ser verdes, negros, amarillos, rosados o grises. Forman grupos apretados en la punta de los tallos y bajo las hojas jóvenes, con algunos alados entre ellos. Busca también pequeñas pieles blancas vacías, de las mudas, que a menudo se confunden con moscas blancas o con caspa sobre la hoja.
Los brotes se enroscan y las hojas salen deformes. Y queda melaza, esa capa pegajosa que brilla y sobre la que luego crece un hongo negro. Si hay hormigas subiendo y bajando por el tallo, casi seguro hay pulgones arriba, porque las hormigas se alimentan de esa melaza y los defienden de sus depredadores. Si encuentras pelusa blanca y cerosa en lugar de esto, es probable que se trate de cochinilla, que se maneja de otra forma.
Sube de nivel solo si hace falta
Primero, las manos
Pocos pulgones en una planta pequeña se aplastan con los dedos (con guantes si te da reparo) o se cortan junto con la punta del brote. Si la planta es comestible, también puedes retirar la hoja o el tallo muy afectado y tirarlo, sin más.
Después, el chorro de agua
Un chorro firme de agua desde la manguera o la ducha los desprende, y muchos no consiguen volver a subir. Apunta sobre todo al envés y a los brotes, sujetando el tallo para que no se doble. Hazlo por la mañana para que la planta se seque pronto, y repítelo cada dos o tres días durante unas dos semanas. Si no hay más que colonias pequeñas, en muchos casos ahí termina todo.
Revisa a quienes ya trabajan para ti
Antes de rociar algo, mira la colonia con calma. Las catarinas o mariquitas y sus larvas, las crisopas, las larvas de sírfidos y las pequeñas avispas parasitoides comen o matan pulgones. Un pulgón inflado, duro y de color bronce, al que se le llama momia, ya está parasitado: déjalo en la planta. En un balcón esto funciona peor que en un jardín, porque hay menos fauna, y aun así vale la pena no eliminarla con un producto de amplio espectro. Controlar a las hormigas también les facilita el trabajo.
Jabón insecticida o aceite
Si la población sigue alta, usa un jabón insecticida o un aceite hortícola, y sigue la etiqueta del producto para la dosis y la frecuencia. Actúan al contacto, así que moja bien el envés y los brotes, y aplícalo cuando no haya sol directo y no haga calor. Las hojas tiernas y algunas especies pueden sufrir, por lo que siempre conviene probar antes en una zona pequeña.
Nada de mezclas caseras con detergente de platos concentrado, lejía o productos de limpieza. Pueden dañar la planta, y en una hortaliza no querrás ni probar ese residuo.
Con hortalizas y aromáticas
Comer lo que cultivas añade una regla sencilla: cualquier producto debe indicar en la etiqueta que se puede usar en esa hortaliza, y hay que respetar el plazo que marque antes de cosechar. Aunque se trate de un producto de origen natural, ese plazo cuenta. Lava bien lo que coseches. En plantas de hoja, como las lechugas en maceta, a menudo sale mejor sacrificar las hojas más afectadas y sembrar otra tanda que tratar.
Una cosa más para el huerto: los pulgones pueden transmitir virus. Si una planta de pimiento o chile saca hojas moteadas y deformes aparte del ataque, sepárala, porque ahí el problema ya no se resuelve con agua.
Qué los atrae y qué hacer al respecto
Los brotes tiernos y jugosos son su plato preferido, y el exceso de abono con nitrógeno produce justo eso. Si estás abonando cada poco y ves pulgones siempre, baja la dosis. Eso funciona mejor que cualquier otro cambio preventivo.
Las plantas compañeras tienen muy buena fama, pero aquí hay menos certeza. Algunas atraen insectos útiles y otras parecen servir de cebo, aunque en una maceta el efecto es modesto y variable, de modo que no te fíes de una caléndula para resolver una plaga ya instalada. Lo que se sabe de estas combinaciones está en qué plantas conviene juntar en una maceta. Revisar el envés de las hojas nuevas cada vez que riegas es bastante más útil.
Tampoco hay que perseguir hasta el último pulgón. Unos pocos en una planta fuerte apenas le hacen daño, y son el alimento que atrae a sus depredadores. Las plántulas son otro caso: con pocas hojas, una colonia pequeña sí las frena, así que ahí conviene actuar en cuanto los veas. En esta tabla está el orden que seguiríamos según lo que encuentres.
| Situación | Lo que haríamos |
|---|---|
| Pocos pulgones en brotes tiernos | Dedos o corte del brote |
| Colonias en varias ramas | Chorro de agua cada dos o tres días |
| Hay larvas de catarina o momias de color bronce | Esperar unos días y no rociar |
| Colonia grande tras dos semanas de agua | Jabón insecticida según la etiqueta |
| Hojas moteadas y deformes | Separar la planta y valorar si la retiras |
Dudas frecuentes
¿Las trampas amarillas funcionan? Atrapan sobre todo individuos alados, de modo que sirven para detectar su llegada. No resuelven una colonia en un brote.
¿Soltar mariquitas compradas ayuda en un balcón? Es muy probable que se marchen volando en poco tiempo. No es algo que recomendaríamos para una maceta o dos.
¿Vuelven cada año? Pueden hacerlo, ya que los alados llegan volando desde otras plantas. Unas pocas revisiones cuando el clima se templa evitan la mayor parte del problema, siempre que no dejes crecer la primera colonia.
De dónde salen los datos
UC IPM (notas sobre pulgones y avispas parasitoides) y UConn Extension (nitrógeno y control de pulgones). Los demás consejos son prácticas habituales de horticultura, y conviene ajustarlos a tu clima y a tu planta.
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