Mira primero en qué parte de la planta está el amarillo. Esa sola observación descarta la mitad de las causas posibles, y te ahorra abonar una planta que en realidad se está ahogando, que es el error más caro de todos.
La explicación tiene que ver con cómo se mueven los nutrientes. Algunos, como el nitrógeno y el magnesio, pueden viajar dentro de la planta: cuando faltan, ella los saca de las hojas viejas para alimentar las nuevas, y por eso el daño empieza abajo. Otros, como el hierro, se quedan donde llegaron, de modo que su falta se nota primero en lo más joven.
Ten la planta delante, gira la maceta y sigue el orden de abajo.
Amarillo en las hojas de abajo
Una o dos hojas viejas que se ponen amarillas despacio, mientras la punta sigue sacando brotes sanos, suelen ser puro envejecimiento. Muchas plantas sueltan así sus hojas más antiguas. Si esa hoja ya está amarilla del todo, se desprende casi sola con un tirón suave. No hay nada que corregir.
La cosa cambia cuando caen varias a la vez o el amarillo sube por el tallo. Entonces toca meter un dedo en la tierra, unos 3 a 5 cm. Si sale húmeda y la maceta pesa bastante más de lo normal, sospecha exceso de agua. Las raíces sin oxígeno dejan de absorber, y la planta se comporta como si le faltara comida. Un olor agrio o a estanque en el sustrato empeora el pronóstico, y en ese caso conviene revisar las raíces con lo que contamos sobre la pudrición de raíces.
¿Tierra seca, buen drenaje y una planta que lleva mucho tiempo sin abono? Un amarillo pálido y parejo en las hojas bajas apunta a falta de nitrógeno. Lo normal es que la planta entera se vea más clara y crezca poco. Si el amarillo queda entre los nervios y estos siguen verdes, piensa en magnesio. Cuando el daño arranca por el borde de la hoja vieja y luego se seca, el sospechoso habitual es el potasio.
Amarillo en las hojas nuevas
Aquí el patrón manda. Hojas jóvenes amarillas con los nervios bien verdes, como un dibujo a lápiz, son la imagen típica de la clorosis férrica. Casi nunca falta hierro en la tierra. Lo que ocurre es que con un pH alto la planta no puede tomarlo, y eso pasa a menudo con agua de riego muy dura en plantas que prefieren un sustrato ácido, como gardenias, azaleas o cítricos en maceta.
Añadir más abono general no suele arreglarlo. Sirve mejor un producto con hierro quelatado, aplicado según su etiqueta, y un sustrato adecuado para esa planta. Si tienes costras blancas en la maceta o en la superficie de la tierra, eso delata agua cargada de sales, y el agua de lluvia, cuando puedas recogerla, ayuda bastante.
Manchas sueltas o solo por un lado
Puntitos claros muy finos
Una hoja salpicada, como si la hubieran pinchado con una aguja, suele indicar insectos o ácaros que se alimentan de ella. Dale la vuelta y mira el envés con buena luz. Telitas finas y polvo que se mueve apuntan a araña roja. Bolitas de algodón en las axilas, a cochinilla.
El lado que da a la ventana
Si solo se blanquean o amarillean las hojas que miran al vidrio y al rato aparece una zona seca, piensa en quemadura de sol. Es frecuente después de mover una planta a un lugar más luminoso. La marca no se borra, pero las hojas que salgan después ya se habrán acostumbrado si le das el cambio de luz poco a poco.
Dibujos en mosaico
Un mosaico de verde y amarillo, o anillos raros y hojas deformes, puede deberse a un virus. Esto no tiene arreglo en casa. Separa la planta de las demás mientras decides, y desinfecta las tijeras antes de usarlas en otra.
Toda la planta a la vez
Un amarilleo general y rápido casi siempre tiene detrás un cambio reciente. Trasplante, corriente de aire frío, traslado a otra habitación, una noche fuera con frío. Las plantas tropicales lo pasan mal por debajo de unos 10 °C (50 °F) y algunas reaccionan antes. Pregúntate qué cambió en las últimas dos semanas.
Si nada cambió y la planta lleva meses amarilleando poco a poco, mira si las raíces asoman por los agujeros o dan vueltas apretadas. Una maceta pequeña se seca enseguida y deja poca reserva de nutrientes. La falta de luz también puede sumar, sobre todo en plantas alejadas de la ventana, y tiende a venir con tallos largos y hojas pequeñas.
La tabla para decidir rápido
| Dónde está el amarillo | Qué comprobar | Causa más probable | Primer movimiento |
|---|---|---|---|
| Una o dos hojas viejas | Punta con brotes sanos | Envejecimiento normal | Retirar la hoja cuando se suelte |
| Varias hojas de abajo | Tierra húmeda y maceta pesada | Exceso de agua | Dejar de regar y revisar raíces |
| Hojas bajas, pálidas y parejas | Tierra bien drenada, sin abono hace tiempo | Falta de nitrógeno | Abonar a la dosis de la etiqueta |
| Hojas viejas, nervios verdes | Patrón entre nervios | Falta de magnesio | Abono completo con magnesio |
| Hojas nuevas, nervios verdes | Agua dura, costras blancas | Hierro bloqueado por pH alto | Hierro quelatado y sustrato adecuado |
| Puntitos finos | Envés de la hoja | Ácaros o insectos | Aislar y limpiar la planta |
| Lado de la ventana | Cambio reciente de lugar | Quemadura de sol | Alejarla del vidrio o usar cortina |
El orden importa. Revisa siempre el riego antes que el abono, porque abonar unas raíces dañadas puede empeorarlas. Si sospechas que el problema viene del agua, repasa cómo saber cuándo regar sin seguir un calendario. Para las carencias, conviene leer antes cómo abonar plantas de interior sin quemarlas.
Dudas frecuentes
¿Una hoja amarilla vuelve a ponerse verde? Si es por vejez o por raíces dañadas, en general no. Cuando la causa es una carencia leve y la corriges a tiempo, puede recuperar algo de color, pero lo que debes vigilar son las hojas nuevas.
¿La corto ya o la dejo? Mientras conserve bastante verde, déjala, porque sigue aportando a la planta. Cuando esté amarilla casi por completo, retírala si te molesta o si acumula plagas.
¿El café molido o las cáscaras de huevo lo resuelven? No cuentes con eso. No corrigen el exceso de riego ni un pH alto de forma fiable, y una capa de café compactada sobre la tierra puede dificultar el paso del agua.
De dónde salen los datos
Lo que aquí se explica sobre carencias y clorosis es conocimiento habitual de horticultura y no reemplaza un análisis. Los demás consejos son prácticas habituales de horticultura, y conviene ajustarlos a tu clima y a tu planta.
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