Una sola siembra de lechuga (Lactuca sativa) termina casi siempre igual: durante unos días hay más hojas de las que puedes comer y, de pronto, ya nada. La solución es sembrar poco y seguido. Tres macetas pequeñas, separadas por dos o tres semanas de siembra, dan mucho más juego que una jardinera grande llena de golpe.
Este es el calendario, contado en semanas desde la primera siembra y no en fechas, para que sirva en cualquier lugar:
Semana 0 Siembras la maceta A. Semana 3 Siembras la maceta B. Semana 4 a 6 Empiezas a cortar hojas de A. Semana 6 Siembras la maceta C. Semana 7 a 9 Cortas de B y sigues con A si aguanta. Semana 9 A se espiga o se amarga. Vacías y resiembras. Semana 10 a 12 Cortas de C. Y así sucesivamente.
Los tiempos son orientativos. Con clima fresco la lechuga va más lenta y aguanta más; con calor todo se adelanta y se acorta.
Qué tipo sembrar
Lechuga de hoja suelta, sin dudarlo. Las de cabeza cerrada, como la romana grande o la tipo iceberg, ocupan más espacio y más tiempo, y al final se cortan de una vez. Las de hoja permiten ir sacando lo de afuera mientras la planta sigue produciendo desde el centro.
Las mezclas de semillas para hojas tiernas también van bien si te gusta cortar todo joven, con tijera, a modo de bandeja.
El recipiente y la siembra
Basta una maceta o jardinera de unos 7,5 litros con 15 cm de profundidad, o más si quieres tener varias plantas. Llena con sustrato para macetas hasta 2 cm del borde, riega antes de sembrar y deja que escurra.
Después:
- Reparte las semillas en la superficie, separadas unos 2 o 3 cm. Son diminutas y se pegan a los dedos húmedos, así que trabaja con las manos secas.
- Cúbrelas con una capa muy fina de sustrato, unos 3 mm. Enterrarlas hondo es uno de los errores más comunes.
- Riega con pulverizador o regadera de lluvia fina, para que no se vayan todas a una esquina.
- Mantén la superficie húmeda hasta que salgan, sin encharcar.
- Cuando tengan dos o tres hojas, aclara hasta dejar una planta cada 10 a 15 cm. Las que quitas ya se comen.
La temperatura decide si germinan
Aquí fallan muchas siembras tardías. La lechuga germina mejor con el sustrato entre 16 y 20 °C (60 a 68 °F). Con temperaturas altas sus semillas pueden entrar en lo que se llama latencia térmica: reciben agua, están vivas y simplemente no brotan. Las fuentes ponen el umbral en distintos puntos, a partir de unos 25 °C, y varía según la variedad.
Según los datos de Oregon State, a unos 20 °C las plántulas asoman en unos 4 días, y a 15 °C en unos 7. Si a las dos semanas no ha salido nada y hace calor, es muy probable que el problema sea ese.
Cuando toca sembrar con calor, prueba esto:
- Siembra al atardecer, con el sustrato ya frío y recién regado.
- Deja la maceta en un lugar fresco y a la sombra hasta que germinen, incluso dentro de casa.
- Pasa las plántulas al exterior poco a poco.
En zonas tropicales y en veranos muy duros, la lechuga en el balcón puede ser una batalla perdida. Puedes aprovechar la parte más fresca del año y buscar variedades tolerantes al calor; fuera de eso, no vale la pena insistir.
Cuánto sol y cuánta agua
Con clima templado acepta bien el pleno sol, y con 3 a 5 horas de sol directo sigue produciendo, algo más despacio. Cuando pasa de 25 °C con frecuencia, conviene moverla a una zona con sombra por la tarde: es la manera más simple de retrasar el espigado.
Agua, poca y seguida. Las raíces de la lechuga son superficiales y una jardinera poco profunda se seca rápido. Una hoja que se ve floja por la tarde, pero se recupera al anochecer, indica calor; si amanece así, ya le falta agua. Hojas amargas y crecimiento lento suelen venir de sequías repetidas.
Con abono, poco. Un sustrato nuevo suele traer para las primeras semanas. Si vas a cortar durante mucho tiempo, un abono líquido suave para hortalizas según la etiqueta. Si te pasas, salen muchas hojas blandas que atraen pulgones.
Cómo cortar para que siga dando
Corta las hojas exteriores cuando midan unos 10 cm, y deja siempre el centro intacto, con al menos 4 o 5 hojas pequeñas. No arranques: usa tijeras o pellizca la base de cada hoja. Por la mañana están más firmes.
Si prefieres cortar todo de una vez, deja unos 3 cm por encima de la base. Muchas plantas rebrotan una vez, con menos fuerza que la primera. Dos cortes de ese tipo suelen ser lo razonable antes de vaciar y volver a sembrar.
Cuando se espiga
Lo notarás porque la planta deja de ser un rosetón y se estira hacia arriba desde el centro, con las hojas más pequeñas y separadas. Si cortas el tallo sale un líquido blanco lechoso, y las hojas se vuelven amargas. Ya no tiene vuelta atrás.
Dejarla florecer solo sirve si quieres semillas. Lo demás es ocupar una maceta: vacíala, renueva parte del sustrato y siembra de nuevo. Sobre qué conviene cambiar y qué no, en qué tierra usar en un huerto en macetas y cuándo renovarla está el detalle.
Dudas frecuentes
¿Las semillas viejas sirven? La lechuga pierde capacidad de germinar relativamente pronto si se guarda con calor. Haz una prueba: si de 20 semillas en papel húmedo brotan pocas, siembra más denso o compra nuevas.
Algo se come las hojas por la noche, ¿qué hago? Babosas y caracoles dejan agujeros irregulares y un rastro brillante. Revisa la maceta con una linterna al oscurecer y retíralos a mano. Si son insectos pequeños y agrupados en el centro, mira qué hacer con los pulgones.
¿Se puede cultivar dentro de casa? Sí, junto a una ventana muy luminosa, aunque las hojas serán más finas y el crecimiento más lento.
De dónde salen los datos
Días de emergencia de Oregon State University Extension. Germinación y latencia térmica de University of Delaware Extension y de guías técnicas de productores de semillas. Tamaño mínimo de University of Wisconsin Extension.
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