Saca de la maceta una menta que lleve un año sin dividir y mira el cepellón. Vas a encontrar una trama de tallos blancos y gruesos dando vueltas por dentro, más parecidos a cordones que a raíces. Por ahí avanza esta planta. Cada uno de esos tallos subterráneos puede echar raíces y brotes en varios puntos, y un trozo pequeño que quede en la tierra basta para empezar otra planta.
Por eso la respuesta corta es sí: la menta (Mentha, con especies como hierbabuena y menta piperita) va sola. Puesta junto a un perejil o una albahaca, ocupa la tierra disponible en pocos meses y deja al vecino con cada vez menos raíces, agua y nutrientes. Y separarlas más tarde es trabajoso, porque los rizomas ya se han enredado con todo.
Tres cosas que salen mal al compartir
Lo primero es la invasión, que ya mencionamos. Lo segundo es el agua. La menta quiere una tierra que se mantenga algo húmeda y aguanta mal la sequía repetida, mientras que el romero y el tomillo mueren precisamente por lo contrario. Una maceta mixta con cualquiera de ellos no tiene riego correcto posible; si te interesan las combinaciones que sí funcionan, las repasamos en qué plantas conviene juntar en una misma maceta.
Queda el tercer problema, el menos conocido. La menta sale por el agujero de drenaje. Si la maceta descansa sobre tierra, un macizo o un jardín, los tallos pueden pasar abajo y seguir creciendo fuera. Apoya la maceta sobre un plato, una baldosa o unos soportes, y revisa debajo cuando la muevas. En un balcón esto apenas importa. En un patio con jardín, sí.
Lo que no tienes que temer es un mito muy repetido: que la menta "pierde el sabor" si la pones cerca de otra variedad. Una planta adulta no cambia por tener una vecina. Lo que sí ocurre es que dos mentas en una misma maceta compiten, y una suele terminar dominando. Las semillas son otro asunto, porque muchas mentas no salen fieles a la planta madre; para conservar un sabor concreto, parte de un esqueje o de una división.
La maceta que le sirve
| Aspecto | Qué elegir |
|---|---|
| Tamaño | De 25 a 30 cm de ancho. Importa más lo ancho que lo hondo, porque los rizomas corren en horizontal |
| Material | Plástico o barro esmaltado si tiendes a olvidar el riego. El barro sin esmaltar se seca mucho más rápido |
| Drenaje | Con agujeros, y sin dejar agua parada en el plato |
| Sustrato | Tierra para macetas común, sin añadir arena ni grava |
| Luz | De 4 a 6 horas de sol. Con sol fuerte, mejor el de la mañana y sombra por la tarde |
Para el riego, toca la tierra. Si los primeros 2 cm están secos, le toca. Puede ser cada día en una ola de calor y cada semana cuando hace fresco. Una menta con sed baja las hojas y las puntas se ablandan, y se recupera rápido; pero si pasa seguido, las hojas de abajo se secan y se caen.
Elige la variedad por el olfato, frotando una hoja antes de comprar. La hierbabuena (Mentha spicata, aunque ese nombre cambia de un país a otro) suele ser más dulce, y la piperita (Mentha × piperita) tiene un golpe de mentol bastante más fuerte. Si quieres dos, usa dos macetas. Abona poco, porque con exceso crece mucho tallo y menos sabor.
Dividirla antes de que se ahogue
Una maceta de menta tiene fecha de caducidad. Pasado uno o dos años, los rizomas han ocupado todo y el centro se queda pelado, con los brotes nuevos pegados al borde. Esa corona vacía es la señal. Tiene arreglo, y hacerlo cuesta poco.
- Al inicio de la temporada de crecimiento, o cuando veas brotes nuevos, saca la planta entera.
- Corta el cepellón en cuatro partes con un cuchillo viejo. No hace falta delicadeza, la menta lo soporta.
- Elige una parte con brotes sanos y replántala en la misma maceta, con tierra nueva.
- Riega bien y corta los tallos a unos 5 cm para que rebrote desde abajo.
Si te sobran trozos, plántalos en otra maceta o deséchalos con los residuos orgánicos. Nunca al jardín, si no quieres menta ahí para siempre. Durante la temporada, córtala a menudo por encima de un par de hojas y elimina las espigas florales si buscas hojas. Si se pone alta y floja, baja todos los tallos a un tercio de la altura y deja que vuelva a brotar.
Mascotas, poleo y aceites
ASPCA clasifica la menta como tóxica para perros, gatos y caballos, y nombra vómitos y diarrea cuando se come en grandes cantidades. Un mordisco suelto no suele ser igual que comerse media planta, pero no cuentes con que tu gato sepa la diferencia: colócala fuera de su alcance. Si crees que tu mascota comió bastante, llama al veterinario.
El poleo (Mentha pulegium) merece cuidado aparte. Contiene pulegona, una sustancia capaz de dañar el hígado, y es mucho más peligroso que una menta de cocina. Los aceites aromáticos concentrados de menta también son otra cosa muy distinta a la planta fresca, sobre todo para gatos. Si alguien en casa ingiere algo de esto, llama al centro de toxicología de tu país.
Dudas frecuentes
Pústulas naranjas bajo las hojas
Es roya, un hongo habitual en la menta. Retira los tallos afectados, cortándolos hasta la base, y no los pongas en el compost. Riega la tierra y no las hojas. Si vuelve y vuelve, empieza de cero con un esqueje sano en una maceta limpia.
¿Sobrevive dentro de casa?
Mejor que la mayoría, junto a una ventana con varias horas de sol. Crecerá más lenta y delgada que en el exterior. Las aromáticas que aguantan en interior no son muchas, y esta es una de ellas.
Se ve muerta tras el frío
Los tallos pueden secarse por el frío mientras los rizomas siguen vivos. Corta lo seco, mantén la tierra apenas húmeda y espera. Una maceta expuesta se hiela más que el suelo, así que acércala a una pared si tienes inviernos duros.
De dónde salen los datos
Toxicidad de la menta, de la lista de plantas de ASPCA. El crecimiento, la división y la roya siguen prácticas habituales de cultivo. Lo del poleo se apoya en literatura veterinaria sobre pulegona.
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