Albahaca en maceta: dónde cortar para que siga dando hojas

Corta el tallo justo por encima de un par de hojas y deja de arrancar hojas sueltas de la parte baja. De ese gesto depende que tu albahaca (Ocimum basilicum) se ponga ancha y tupida o termine como un palo con cuatro hojas en la punta.

La razón se ve con solo acercarte. En cada punto donde un par de hojas sale del tallo, hay dos brotes diminutos metidos en el ángulo, a veces del tamaño de un grano de sal. Mientras la punta del tallo siga creciendo, esos brotes casi no se mueven. Cuando quitas la punta, despiertan. Un tallo se convierte en dos.

El primer corte y los siguientes

Muchos esperan a que la planta esté grande para empezar a cosechar, y para entonces ya subió en vertical. Conviene hacer la primera poda pronto, cuando mide unos 15 a 20 cm y tiene al menos tres pares de hojas verdaderas.

  1. Busca en el tallo principal un par de hojas sanas, dejando por debajo al menos dos pares más.
  2. Corta con tijeras limpias o con la uña, medio centímetro por encima de ese par. Si dejas mucho tallo arriba, ese trozo se seca y queda feo.
  3. Mira los brotes del ángulo durante la semana siguiente. Deberían alargarse y formar dos tallos nuevos, si la planta tiene sol y calor.
  4. Cuando esos tallos tengan a su vez tres o cuatro pares de hojas, repite sobre cada uno.

Nunca saques más de un tercio del follaje de una vez. Una planta pelada se queda sin con qué fabricar azúcares y se detiene justo cuando querías que rebrotara. Si necesitas mucha albahaca para una salsa, reparte la cosecha entre dos o tres macetas.

Qué cortar según cómo está la planta

Lo que vesQué hacer
Tallo único de 15 a 20 cmPrimera poda sobre el tercer par de hojas, contando desde abajo
Planta ancha con muchas puntasCosecha las puntas más altas, cada 2 o 3 semanas según lo rápido que crezca
Punta apretada con hojitas pequeñas y un racimoEs flor en formación. Córtala hasta el par de hojas grandes más cercano
Hojas viejas de abajo amarillasQuita esas hojas y revisa el riego antes de culpar a la poda
Tallos duros y marrones en la baseLa planta va de salida. Saca esquejes de las puntas blandas

Las flores se quitan en cuanto aparecen

Una albahaca que florece gasta su energía en semillas. Las hojas nuevas salen más chicas, y con frecuencia el sabor se vuelve más áspero. Revisa las puntas cada pocos días durante el calor, porque el racimo pasa rápido de botón a espiga. Si se te escapó una, no pasa nada grave: corta dos pares de hojas más abajo y sigue.

Dejar florecer una planta tiene sentido si quieres semillas, o si te gusta ver llegar a las abejas al balcón. Para eso, reserva una sola maceta.

Sin sol y calor, la poda no alcanza

Podar pide rebrote, y el rebrote pide condiciones. Busca al menos 6 horas de sol directo; en climas de sol muy fuerte, una sombra ligera en las horas de más calor evita que las hojas se quemen. Usa una maceta de unos 20 cm de ancho, con agujeros de drenaje y tierra para hortalizas en maceta que no se apelmace.

El frío es su punto débil. Por debajo de unos 10 °C (50 °F) las hojas pueden oscurecerse en los bordes y la planta deja de crecer durante días, a veces para siempre. Si las noches empiezan a bajar de esa cifra, lleva la maceta adentro o da la temporada por terminada.

Riega cuando los primeros 2 o 3 cm de tierra estén secos. En una ola de calor, una maceta pequeña puede pedir agua a diario; en días frescos, quizá cada tres o cuatro. Levanta la maceta para comprobarlo: seca pesa bastante menos. Una albahaca con sed cuelga las hojas de golpe y se recupera en una hora tras el riego, siempre que no la dejes así mucho tiempo.

Abona con moderación. Una dosis ligera de abono líquido cada 2 a 4 semanas, mientras la planta crece y siguiendo la etiqueta, repone lo que el riego arrastra fuera de la maceta. Si te pasas de nitrógeno salen hojas grandes y blandas con menos aroma. La señal de que le falta es otra: hojas nuevas pálidas en una planta que ya tiene buena luz y buen riego.

Esa maceta del supermercado

Lo que venden como una planta suele ser un montón de plántulas sembradas juntas, a veces decenas de tallitos compitiendo en poca tierra. Por eso se mueren a las dos semanas en tantas cocinas. Saca el cepellón, sepáralo con cuidado en tres o cuatro grupos y plántalos en macetas separadas. Pierden algunas raíces y lucen tristes uno o dos días; aun así, esta opción es mejor que dejarlas apretadas.

Cuándo se acaba de todos modos

La albahaca común es anual. Con buena poda se alarga bastante, sin que nadie pueda decirte cuántas semanas exactas, porque depende del calor, de la luz y de la variedad. Llegará un momento en que los tallos se endurezcan y la planta insista en florecer. Para no quedarte sin hojas, ten otra en camino: siembra una nueva tanda cada pocas semanas o enraíza esquejes en agua con las puntas que acabas de cortar. Con un esqueje de unos 10 cm, sin flores y sin las hojas inferiores, suele bastar.

Dudas frecuentes

¿Las hojas cosechadas se guardan en el refrigerador? Se oscurecen pronto con el frío. Dura mejor con los tallos en un vaso con agua, fuera del refrigerador y sin sol directo, durante un par de días.

Unas manchas amarillas entre las nervaduras y un polvo grisáceo debajo de la hoja apuntan a mildiu de la albahaca. Quita las partes afectadas y evita mojar el follaje. Si se extiende, descarta la planta y no la dejes junto a otras albahacas.

¿Es peligrosa para gatos y perros? ASPCA la clasifica como no tóxica. Si tu mascota comió una cantidad grande y notas que algo anda mal, llama a tu veterinario.

De dónde salen los datos

Toxicidad, de la lista de plantas de ASPCA. La poda, el riego y la cifra de frío siguen prácticas habituales de cultivo de albahaca, y varían con el clima.

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